Día de las Personas Sordas

Quiero saludar a una gran persona... mi gran amigo Sebastian Acosta para felicitarlo en su día.

Hoy caigo en cuenta de que el tiempo ha pasado mi viejo amigo, de repente se me vino a la mente el día en que te conocí y de como llegué a aquel lugar, que inocencia ante la realidad del silencio me cubría en aquellos días… – ¿Te acordas como empezó nuestra amistad?- Seguro que si, una tarde donde el destino nos sentó a compartir los mismos mates, la misma tarde que en galerías de dos desconocidos se inició una nueva historia, nuestra historia.
Sin dudar mi impaciencia y ansiedad intentaban decirte que te invitaba a seguir esta charla en silencio pero en escaleras de mi hogar, – Pero… ¿Como lo haría si no conocía como hacerlo?- Hoy después de 15 años encuentro la respuesta. Me entendiste y de a poco empezamos esta gran amistad, me recuerdo viendote con tus amigos debatir en ronda, todos mirando de frente y escuchar el silencio que invadía las reuniones, esa magia que me despegaba de una realidad acotada para convertirse en un planeta más amplio con conceptos a punto de transformarse y dar paso a la metamorfosis sensorial que comenzaba a sentir. -Tartamudeo cuando hablamos no por no saber hablarte sino por la emoción que me conlleva hacerlo- La práctica por entender las palabras y conseguir la fluidez entre lo que “pensaba decir” a “como debía decirlo” me llevo a estar en todo tiempo repasando letra a letra, palabra a palabra; en una primera instancia practicaba a oscuras con las manos en los bolsillos mientras esperaba el colectivo, mientras caminaba y mientras estaba en clases bajo el pupitre practicaba y tanto o cualquier lugar pudiera… pues me ponía a practicar.
Aquel afán por aprender de cierta forma fue un quiebre en la diferencia que existía entre tus amigos y los que al tiempo se volverían mis amigos también. Ellos supieron ver que mi interés no era en vano ni oportuno sino más bien real y sincero para formar parte del círculo de amigos. Un bautismo de inicio complicado donde portaba un disfraz que me camuflaba entre ustedes para demostrar que la diferencia la imponen ellos mismos y no las demás personas.
Hoy querido amigo debo darte las gracias por ser quien me dejo entrar a este mundo lleno de palabras que no irrumpen el silencio… un mundo que vive en mi.
“Hay palabras que el viento no puede llevar”
Rouge Gastón


Comentarios