Historias en la retina
Quizás sea algo sencillo, automático o que no te llame la atención pero hay veces que haces muchas fotos y al revisarlas hay algunas que llaman tu atención y queda como preferida sobre las otras.
Muchas veces que vamos a un lugar nuevo a fotografiar, la emoción nos llena el cuerpo y sin esperar un segundo sacamos todo el equipo fotográfico y arrancamos a disparar a cada rincón, detalle, formas y a todo lo que se mueva (o no). Recorremos varias veces el lugar y vamos haciendo fotos y más fotos hasta el último minuto.

Luego ya en nuestra comodidad del hogar vamos revisando las fotos y vemos muchas repetidas, algunas que no nos terminan de convencer... hasta que encontramos esa foto que nos sorprende y nos detenemos a observarla. Esa foto que tiene ese toque especial y nos enorgullece de tal manera que deseamos ya mismo compartirla con nuestros amigos y colegas.
No te has preguntado "¿por qué sucede?". A mi me ha sucedido y a medida que sigo tomando fotos, visitando lugares nuevos voy cambiando una actitud y es la que hace la diferencia.
Muchas de las fotos que tomamos (los aficionados) lo hacemos desde la emoción de estar descubriendo un lugar nuevo, de estar escribiendo nuevas historias en nuestra retina; lo que quiero compartir es que es "justamente el momento donde no debemos tomar una foto" sino más bien entregarnos a la emoción que la experiencia nos brinda ese momento, disfrutar de lo nuevo, ver como las los detalles hacen al conjunto y descubrir poco a poco la verdadera esencia del lugar.
Esperar y descubrir; con nuestra cámara de fotos interna... nuestra mente y alma; reconocer la luz ambiente, dar vueltas y vueltas al lugar, sentarse y admirar la particularidad del lugar y sobre todo saber porque estamos ahí. Es simplemente hacer la foto que tiene ese brillo o esencia especial (del resto de las fotos que revisamos en casa) antes de empezar.
¿Por qué esta pausa? No es una regla ni una obligación sino mas bien un consejo para alinear nuestra mente, corazón y ojo. De esta manera captar lo hermoso del lugar será más fácil y quizás no hagamos tantas fotos como antes pero aseguro que serán más las fotos que te detengas a mirar (que cuando solo disparas sin sentido).
Tomarse el tiempo, mirar desde distintos ángulos, cambiar lo "obvio" por lo particular, etc... te darán nuevas herramientas para hacer "la foto" que deseas compartir con tantas ansias. Más que nada cuando participas de salidas fotográficas y son muchos fotografiando verás repetidas las fotos entre los participantes y podrás salir de lo "común".
Un par de consejos cuando visites un lugar nuevo:
Muchas veces que vamos a un lugar nuevo a fotografiar, la emoción nos llena el cuerpo y sin esperar un segundo sacamos todo el equipo fotográfico y arrancamos a disparar a cada rincón, detalle, formas y a todo lo que se mueva (o no). Recorremos varias veces el lugar y vamos haciendo fotos y más fotos hasta el último minuto.

Luego ya en nuestra comodidad del hogar vamos revisando las fotos y vemos muchas repetidas, algunas que no nos terminan de convencer... hasta que encontramos esa foto que nos sorprende y nos detenemos a observarla. Esa foto que tiene ese toque especial y nos enorgullece de tal manera que deseamos ya mismo compartirla con nuestros amigos y colegas.
No te has preguntado "¿por qué sucede?". A mi me ha sucedido y a medida que sigo tomando fotos, visitando lugares nuevos voy cambiando una actitud y es la que hace la diferencia.
Muchas de las fotos que tomamos (los aficionados) lo hacemos desde la emoción de estar descubriendo un lugar nuevo, de estar escribiendo nuevas historias en nuestra retina; lo que quiero compartir es que es "justamente el momento donde no debemos tomar una foto" sino más bien entregarnos a la emoción que la experiencia nos brinda ese momento, disfrutar de lo nuevo, ver como las los detalles hacen al conjunto y descubrir poco a poco la verdadera esencia del lugar.
Esperar y descubrir; con nuestra cámara de fotos interna... nuestra mente y alma; reconocer la luz ambiente, dar vueltas y vueltas al lugar, sentarse y admirar la particularidad del lugar y sobre todo saber porque estamos ahí. Es simplemente hacer la foto que tiene ese brillo o esencia especial (del resto de las fotos que revisamos en casa) antes de empezar.
¿Por qué esta pausa? No es una regla ni una obligación sino mas bien un consejo para alinear nuestra mente, corazón y ojo. De esta manera captar lo hermoso del lugar será más fácil y quizás no hagamos tantas fotos como antes pero aseguro que serán más las fotos que te detengas a mirar (que cuando solo disparas sin sentido).
Tomarse el tiempo, mirar desde distintos ángulos, cambiar lo "obvio" por lo particular, etc... te darán nuevas herramientas para hacer "la foto" que deseas compartir con tantas ansias. Más que nada cuando participas de salidas fotográficas y son muchos fotografiando verás repetidas las fotos entre los participantes y podrás salir de lo "común".
Un par de consejos cuando visites un lugar nuevo:
- Recorre todo el lugar sin tomar una sola fotografía.
- Una fotografía a lo "obvio" (lo que hace especial el lugar) y gira 180º haz una toma de lo contrario.
- Incluye turistas en tus fotos, no seas el primero de la fila sino que retrocede unos pasos e incluye a los demás ya que el factor humano siempre le dará mayor peso a la foto, aparte de agregar una escala entre "personas y paisaje"
- Dos fotos: La general y la Particular. Busca algo para hacer macro fotografía y de fondo el paisaje.
- Autoretrato en ese lugar nunca está demás la prueba de que son tus fotos.
- Si es un monumento puedes hacer la foto de "lo que ve el monumento"; digamos te subes y desde ahí haces una foto a lo que lo rodea.
Terminando lo mejor es entender el lugar, conocerlo y saber que nos ha gustado más para ahora si ir con la cámara y tomar la foto que buscamos.
¿Te ha sucedido a ti?
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