Entrevista Diario UNO


Suplemento Domingo – Diario Uno Entre Ríos - Domingo 08 de Enero de 2012 
Los flickeros vienen marchando
Las fotos y la cámara de la tía, intocables. Lo que la pintura y el baile no pudieron. Era digital versus “la foto”. Teoría y práctica de un grupo en crecimiento.
Julio Vallana [De la redacción de UNO jvallana@unoentrerios.com.ar]


Son hijos de la era digital y su aplicación a la fotografía, y de las posibilidades – democráticas, horizontales e infinitas – que brinda Internet en sus diversos soportes en cuanto a edición, instantaneidad y amplia difusión. Según Gastón Rouge – el fundador de esta movida cultural paranaense que se proyecta a la región – el martes ya totalizaban 201 seguidores y varios coordinadores de actividades, autodefinidos todos como flickeros, cuya esencia es compartir salidas fotográficas e intercambiar conocimientos en torno a esta técnica de ambiciones artísticas.
Barrio con muchos amigos
-¿Dónde naciste? En Paraná, el 2 de marzo de 1982.
-¿En que barrio? En barrio El Sol, donde viví hasta los 16 años, cuando me fui para la zona de la Terminal nueva – por calle soler y yaraví – después anduve por calle nogoyá y actualmente vivo en el centro.
-¿Cambió mucho barrio El Sol a lo que es en la actualidad? – Sí, era bastante más tranquilo. Siempre tendré presente el grupo de 16 amigos que me enseñaron a subsistir en la calle y relacionarme con la gente, desde jugar un partido de fútbol con una pelota de trapo hasta jugar al softbol con un caño de pileta y una pelotita de tenis. Y una amistad eterna con dos de ellos.  – Diego y Ariel – ya que compartimos desde la mamadera hasta el cochecito y con ellos aprendí el significado de la amistad. Íbamos y veníamos todos juntos a la escuela, nos escapábamos a la siesta a jugar a la pelota y en verano con bombuchas. Cuando puedo los visito a todos, además de que allí vive mi hermana.
-¿Tuviste alguna afición en particular? – No, era todo fútbol y bicicleta, pero nunca lo pude desarrollar más por la cuestión del asma. Después que jugaba tenía que mancarme dos o tres días estando grave. Hice teatro con Pepe Jiménez y con Gachi – en el Teatro 3 de Febrero. No recuerdo su apellido. Era un pasatiempo y con ello desarrollé el contacto social, a expresión corporal y el manejo emocional. También toqué el piano, la guitarra, hice pintura, trabajos en yeso y madera, y soy profesor de tango – estudié con Pablo Médici. La parte de manualidades la aprendí de mi abuelo – que era herrero del ferrocarril- y por eso me hacía mis propios juguetes. Con él también viajé mucho porque transportaba leña.
-¿Qué actividad desarrollaban tus padres? Mamá trabajó en el registro civil y fue jefa. Estuve bajo la tutela de ella porque estaba separada y fue mi ejemplo, al igual que una tía.
-¿El abuelo herrero era su padre? –Si, y mi nona era cantante y bailarina de tango, de donde viene mi afición por bailar y dar clases.
-¿De que zona de Francia es el apellido Rouge? -¡Me mataste! El abuelo Tito Rouge vino con su mujer, pero tengo pocos contactos, salvo una amiga.
-¿Conservaste algo de esa cultura? – Se hablar y escribir en francés.
-¿Sentías alguna de las actividades que hacías como tu vocación? – Siempre me gustó la cocina y estudié en un instituto. Cuando terminé la secundaria – por cuestiones económicas – no pude ir a Santa Fe, porque aquí no existía la carrera de Técnico Gastronómico. Entonces estudié Informática porque en ese momento era el auge. Cuando apareció Internet navegábamos en tres páginas y hoy hay millones. Me especialicé en redes y seguridad – trabajo en Seguridad y Base de Datos del Consejo del Menor – y también hago reparación. Cuando terminé Informática estudié Gastronomía en Paraná, tuve mi servicio y un bar.
Materia encerrada y sin idiomas
-¿Cuándo te iniciaste con la fotografía? – Por los costos, siempre lo vi. como algo inalcanzable. Recuerdo a mi tía tomándonos fotos con su cámara – que no dejaba tocar – y mirando un álbum. Me gustaba mucho. Hace un año me anoté en un curso, pude comprarme una cámara semi profesional con buen zoom y dije: “Esto es lo mío”. Hice un taller en siete días – con un fotógrafo de Guatemala – y me abrió las puertas hacia lo que necesitaba. Luego comencé a leer más y cambié la cámara, y cuando abrieron la inscripción en la Asociación de Fotografía, me anoté y estoy en segundo año. El grupo nació cuando terminamos el taller. Para mí es la forma de encerrar la materia – visible o invisible – en el tiempo, entre ellas las emociones y atravesando cualquier idioma. Con la pintura y el baile no pude saciar eso.
-¿Guardaste durante mucho tiempo alguna foto particular?
- Tengo memoria de una foto que me hicieron cuando tenía un año o menos, sentado sobre un cesto de basura, en la puerta de la casa de mi abuelo. El mensaje que transmite esa foto es el eje de lo que hago en Fotografía en la actualidad.
-¿Por qué? – Seguramente la hizo mi tía y tiene el poder de transmitir la niñez, la sonrisa, el miedo, sobre la contra parte de la casa de mi abuelo, a medio construir. Tiene un mensaje sobre la época, el personaje, la niñez y transmite una emoción. Tengo tres fotos que han marcado una época en mi trabajo, y cada una marca un cambio en cuanto a transmitir mis emociones.
-¿Qué te moviliza al momento de hacer una toma? – Hay una frase que dice: “Si no tuviera nada que decir, no llevaría una cámara al hombro o en las manos”. Es el deseo de compartir mi mundo y mi visión, aunque no lo hago con el fin de mostrar, sino para mí.
-¿Qué te resultó clave en ese primer curso que hiciste? – Me enseñó a hacer fotografías sin cámara, que es lo que enseño hoy en día. Decía: “Salgan a hacer fotos pero no lleven la cámara”. Se trata de salir, ver y tomar la foto mentalmente, viendo el mensaje y el momento. Eso me abrió la cabeza y se lo agradezco infinitamente. Luego, la cámara es un método para transportar esa foto a una forma digital o material.

Lo analógico y lo digital
-¿Cómo te marca el hecho de haberte formado cuando transcurre la era de la tecnología digital?
-La era analógica es magia pura, como en el hecho de entrar en un laboratorio y revelar el propio material en un papel. Lamentablemente esa etapa de evolución se frenó por la aparición de lo digital. Pero creo que hoy hay que profundizar lo digital. No soy conservador en ese aspecto.
-¿La accesibilidad masiva y posibilidades múltiples de la tecnología actual contribuye al desarrollo de la calidad o no?
- De lo analógico rescato la necesidad de la precisión en el disparo. En una salida hago una foto, pero es “la foto”, para lo cual me tomo el tiempo necesario. En un evento tal vez haga 100 fotos, por miedo a perderme un momento particular. Me cuesta mucho eso de ser una “ametralladora” con la cámara y me produce inseguridad, porque estoy seguro que no traigo nada que me satisfaga. No veo seguridad al hacer 1000 fotos y que en una le pegues. Lo digital no da esa seguridad. Una cámara tiene todo el mundo pero una foto la hacen muy pocos. Más que la cámara digital – que permite hacer imágenes a costos casi nulo, comparado con la analógica- me parece que los programas de edición son la clave del cambio y aporta mucho más. Para algunos es positivo, para otros negativo y para otro, neutro.
-¿En cuánto se altera el concepto de “realidad” y qué nuevas estéticas surgen a partir de la gran posibilidad de manipulación de la imagen original? – Nosotros aplicamos la identificación de la imagen digital retocada. La estética cambió un montón: hay una estética digital que intenta emular los resultados que antes eran mal vistos, como el tono verdoso – que hoy es un boom – O el desenfoque, o los bordes negros. Hoy son una moda. La era digital permite repetir épocas y accidentes fotográficos que sucedían en la era analógica, como el rollo velado o los colores saturados. En Francia – en los medios gráficos de comunicación – deben llevar la leyenda de que son fotos modificadas, por ejemplo para evitar la modelo súper perfecta.

Génesis flickera
-¿El grupo nació a partir del curso que mencionas? – Sí y adoptamos el nombre de flickeros como prolongación de flickr.com. Le agregamos la “Er.” que dio nombre a flickerparana.com.ar El grupo lo armamos con Iván (Castro Peña) cuando terminamos el taller. Éramos seis personas que salíamos a hacer fotos, practicar y hacer fotografía artística. Los cité en el monumento al cóndor, hicimos fotos y hablamos sobre su aspecto histórico y cultural. Estuvimos casi cinco horas en ese encuentro, que se prolongó hasta hoy, aunque en la actualidad somos 201.
-¿Eran usuarios de flickr.com? –Decidimos usar flickr.com porque no es una red social sino un servidor y banco de imágenes, en contraposición a las redes sociales que no reconocer el derecho de autor. Subimos las fotos allí y existe la posibilidad de compartir las fotos en redes.
-¿Qué fue lo que los unió originariamente? –El deseo de compartir lo que se sabe de fotografía con un colega, juntarnos los aficionados y tener un momento para poder despuntar el vicio, criticarnos constructivamente y si hay un profesional, hace algo distinto de lo habitual.
-¿Cuál sería la esencia del flickero en función de eso? – El amor a compartir lo que sabe, no tanto a la fotografía, porque no sólo hay fotógrafos sino modelos y grandes cebadores de mate, que también son grandes asistentes. Es un gran grupo de amigos.
 
Espíritu democrático
-¿Qué une a profesionales y aficionados? – El objetivo de tener alguien al lado que te puede enseñar y escuchar sobre fotografía. Los profesionales llegaron buscando un cambio en su actividad y traen su experiencia para compartir. Pero no hay rangos en cuanto a que alguien sabe más o menos, ni es más profesional o menos. Somos todos iguales, a todos nos gusta la fotografía y nos dedicamos a compartir conocimientos, accesorios y cámaras. A un profesional le gustó mucho una foto de una chica que había comenzado hacía apenas unos días y le pidió permiso para usar la técnica con la que había editado. Siempre hay mucho camino por recorrer.
-¿Qué descubriste al comenzar a ver la ciudad a través de la cámara? –Una ciudad totalmente nueva y lo primero que hice fue comenzar a ver hacia arriba. Recorrí la peatonal, escuelas, plazas, barrios, pasillos… Hicimos 20 salidas a la peatonal y siempre hay cosas nuevas, desde las vidrieras, la gente, la luz, los adornos… Cada barrio tiene su estilo y detalle.
 -¿Las salidas son una especie de safari fotográfico? – Si. Cualquier miembro con la necesidad de salir lo plantea y un grupo lo acompaña. Propone la hora, el día y una temática. Nuestro lugar de encuentro oficial son las escaleras de la catedral. A los nuevos  - sino tienen cámara – le prestamos y ayudamos. El lunes pasado el tema fue “la post Navidad”: ofertas vencidas, cómo quedó la ciudad, etc.
-¿Cómo fue el crecimiento del grupo? – Estuvimos mucho tiempo siendo los mismos pero hoy llegamos a 201 miembros, gracias a la difusión de los medios – que agradecemos – y a las redes sociales. Cualquier miembro puede aportar una idea y el que quiera se suma; a veces se acuerda una idea o temática general y hay salidas con 80 personas. Aprendí mucho sobre retrato gracias a otros flickeros.
-¿Qué hacen después de las salidas? – Para no perder la costumbre de la red social, proponemos eventos. Para navidad hicimos un concurso de “Deseos Flickeros” y había que subir una foto que exprese deseos y era libre. Eso mantiene la comunicación a través de la red y genera críticas constructivas. A la noche luego de la salida siempre hay material disponible en la red y charlas en torno a ello.
-¿Tienen algún objetivo comercial? –Ninguno. Los viajes son sin fines de lucro, y se publican los presupuestos y finanzas del grupo.

Un año con nuevas ideas
-¿Qué pautas establecieron para este año? –Tenemos pendiente concluir muchos viajes previstos. El 15 de enero es el primero al Parque San Martín, a pasar todo el día. Otros objetivos son seguir creciendo como grupo y la enseñanza de la fotografía como arte y recreación. Hay un grupo más reducido de coordinadores que definimos los objetivos para cada mes o por trimestre.
-¿Qué debe hacer quien desee incorporarse? – Comunicarse a través de la página Web: flickerparana.com.ar o en facebook Grupo Flicker Paraná. Recientemente creamos nuestro foro fotográfico que es: parana.foroargentina.net, un enlace para todos los interesados con el objetivo de construir documentación digital

Adjunta

Dice el autor: “Comunicarnos sin palabras” es una foto que pude hacer a una madre “hablándole” a su hijo recién nacido peo se comunicaban sin palabras… era suficiente estar ahí y sentir su conexión. La foto es el final de una serie de 5 fotografías. Fotografía original: aqui
Dice el autor: “Un sol pintado” la hice en un taller de fotografía que di junto a otros colegas en la Unidad Penal nº 1. La persona es un interno del penal y está probando como se usa una cámara mientras que de fondo se ve el mural que pintaron ellos mismos. Cuando publiqué esta foto le adjunté el siguiente pie: [Pueden apagarnos miles de luces y el cielo vestirse de gris… pero siempre tendremos nuestro sol pintado en el alma]. 
Fotografía original: aqui



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